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Atlas de Sensibilidad Ambiental de la Costa y el Mar Argentino
Preocupado por el impacto que podría causar un derrame de hidrocarburos alguno de los buques petroleros que rutinariamente cubre la ruta entre los centros argentinos de producción de petróleo (desde Tierra del Fuego hasta el sur de la Provincia de Buenos Aires), y los de asentamiento de las mayores refinerías (Bahía Blanca, La Plata, Dock Sud y el bajo Paraná), en 1988 el Instituto Argentino del Petróleo (IAP) acuerda con el Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero (INIDEP) y el Servicio de Hidrografía Naval SHN) el desarrollo de 4 cartas estacionales de sensibilidad ambiental para el Mar. El IAP aportaría los fondos, el SHN su experiencia cartográfica, y el INIDEP los profesionales y técnicos que definirían las áreas ecológicamente más sensibles. Los biólogos del INIDEP dedicaron cientos de horas a preparar los originales pero, como tantos otros excelentes proyectos que sucumbieron a nuestras malas costumbres, éste terminó en un cajón.
Casi dos décadas más tarde la Argentina, a través de la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable, implementa el proyecto "Prevención de la Contaminación Costera y Gestión de la Diversidad Biológica Marina", cuyo objetivo es contribuir a la conservación de la diversidad biológica y a la prevención y mitigación de la contaminación costera. Este proyecto cuenta con varios componentes: Prevención de la Contaminación (a cargo de la Prefectura Naval Argentina), Reducción de los Riesgos de la Navegación (a cargo del Servicio de Hidrografía Naval), y Conservación de la Diversidad Biológica. En el marco de este último el SHN propone la confección de un Atlas de Sensibilidad Ambiental, que es aprobado por la Secretaría y comienza a ejecutarse en 2004. Las tareas son financiadas por el Banco Mundial a través del Fondo para el Medio Ambiente Mundial (GEF) y un importante aporte de la Fundación Vida Silvestre Argentina. El Atlas fue el Dr. Demetrio Boltovskoy y colaboraron en él más de 50 especialistas de diferentes instituciones del país.
La sensibilidad ambiental de la costa marina argentina
Con sus más de 2.8 millones de kilómetros cuadrados de superficie, y cerca de 5000 km de costa extendiéndose desde el estuario del Río de la Plata hasta el Canal Beagle, la Argentina está entre los 10 países más extensos del mundo, y los 25 con mayor longitud de línea de costa. De estos 5000 km, gran parte (3400 km) corresponden a la Patagonia. Gracias a su situación remota, condiciones climáticas particulares y baja densidad de población, este sector es probablemente uno de los mejor conservados en el mundo. Con una media para la costa patagónica de alrededor de 1.9 habitantes por km2, la presión poblacional sobre los recursos y el hábitat es aún comparativamente baja.
Sin embargo esta situación está cambiando rápidamente. En las últimas décadas la zona ha estado sufriendo los efectos de un crecimiento demográfico e industrial cada vez más acelerado. Lamentablemente, este desarrollo generalmente no es ordenado y ocurre sin planificación ni análisis previos, casi invariablemente con una notoria falta de infraestructura y capacidad de manejo. Todo ello impacta en primer lugar sobre el ambiente ocupado y sobre la biodiversidad que éste alberga. En este sentido son paradigmáticos los casos de Río Grande y Ushuaia, en Tierra del Fuego. La población de estas dos ciudades creció un 120% entre 1986 y 1997 (de 45,000 a 100,000 habitantes). Este crecimiento ocurrió de manera descontrolada, frecuentemente urbanizando áreas totalmente inadecuadas para este propósito, o áreas con un valor natural o ecológico incompatible con ese uso. Ambas ciudades no estaban preparadas para este crecimiento, de manera que gran parte de la urbanización ocurrió (y ocurre) en áreas sin servicios sanitarios básicos y las aguas servidas son evacuadas al mar sin tratamiento alguno. En Ushuaia en particular, que ha crecido vigorosamente en parte gracias al turismo internacional, se observa una anarquía absoluta en las construcciones y en la ocupación del espacio, una ausencia de armonía arquitectónica y urbanística que contraste fuertemente con la belleza de la naturaleza que rodea la ciudad.
Las amenazas que en este sentido tiene la costa argentina no difieren de las identificadas en otras áreas del mundo con condiciones similares:
(1) Sobreexplotación de recursos, sobre todo en lo que atañe a la pesca. Ello sustrae los recursos alimentarios necesarios para el sostén de la fauna de los niveles tróficos superiores, impacta sobre la estructura y la fauna de los fondos marinos afectados por las operaciones pesqueras, así como sobre las numerosas especies no blanco, incluyendo aves y mamíferos marinos, comunes en las capturas incidentales.
(2) Alteración física del medio por actividades mineras, desarrollo urbano costero, erosión.
(3) Contaminación, principalmente proveniente de fuentes terrestres (vertido de aguas servidas domiciliarias, desagües cloacales e industriales, contaminación vinculada a la explotación y transporte de hidrocarburos, contaminación originada en el mar por buques pesqueros, de trasporte y turísticos).
(4) Introducción de especies foráneas, ya sea deliberadamente, para fines comerciales (e.g., maricultura), o accidentalmente, con el agua de lastre.
(5) Turismo (perturbación de la fauna costera, colonias y apostaderos de aves y mamíferos).
(6) Modificaciones climáticas y ambientales en general debidas a efectos globales, como el efecto invernadero y la degradación de la capa de ozono.
Las costas argentinas constituyen importantes áreas de reproducción, alimentación y descanso de numerosas aves y mamíferos marinos, incluyendo especies sumamente carismáticas como los pingüinos, cormoranes, gaviotas y petreles, lobos y elefantes marinos, orcas, delfines y ballenas. Además de su valor intrínseco, estas poblaciones tienen un enorme valor económico, valor que generalmente es subestimado en las evaluaciones de costo-beneficio involucradas en los estudios de desarrollo urbanístico y de rentabilidad de los productos de la pesca. La presencia de estas especies tan emblemáticas, sin embargo, no es fortuita ni representa un fenómeno aislado de su entorno; obedece a la existencia de múltiples y complejas relaciones con el medio y, en particular, con un sinnúmero de otras especies que, sin ser tan visibles ni carismáticas como aquéllas, son condición ineludible para su existencia. Para conceptualizar estas relaciones es muy apropiada la noción del “efecto mariposa”, que hace referencia a la sensibilidad a las condiciones iniciales en el marco de la teoría del caos. Esta interrelación de causa-efecto, que se da en todos los eventos de la vida, implica que un pequeño cambio puede generar grandes resultados o, metafóricamente, "el aleteo de una mariposa en Hong Kong puede desatar una tormenta en Nueva York". Aplicado a la conservación de las especies más carismáticas de la costa argentina, este principio implica que el stress ejercido sobre cualquier otro compartimento del sistema, aún sobre aquéllos que aparentemente tienen poca relación con las aves y mamíferos marinos, puede condicionar respuestas muy significativas en estos animales. Esta integridad ambiental es particularmente vulnerable en los humedales costeros.
Obviamente, cuanto mejor se conozcan los elementos involucrados en este delicado balance, más posibilidades tendrá el hombre de prevenir o revertir los efectos nocivos de las actividades sobre ellos. Ello es particularmente aplicable a la contaminación por hidrocarburos, cuya amenaza ha ido en aumento en las últimas décadas. Los derrames de hidrocarburos son uno de los eventos catastróficos con mayor impacto sobre los ecosistemas costeros. El conocimiento de las zonas ecológicamente más vulnerables puede ofrecer alternativas de mitigación antes, durante y después de estos accidentes (por ejemplo, alejando el buque averiado de una zona clave). Más aún, la disponibilidad de adecuada información de base es fundamental para juzgar si, luego de un derrame, es conveniente o no llevar a cabo tareas de limpieza, y en caso positivo qué tipo de estrategias emplear. No es raro que las manipulaciones involucradas en los procedimientos de limpieza de un derrame terminen impactando el ambiente más que el derrame mismo. También es importante considerar que, dados los intereses económicos en juego, cualquier medida conservacionista orientada a mantener el estado prístino de los ambientes costeros tendrá, invariablemente, detractores y oposición. En consecuencia, cuanto mejor informada y más educada esté la población con respecto a temas ecológicos, más fácil será la implementación de las medidas necesarias para evitar afectar el ambiente que se desea proteger.
Este Atlas es, precisamente, un esfuerzo colectivo orientado a destacar los aspectos más salientes de la biota de nuestras costas y mar abierto y los factores que la regulan, y poner este conocimiento al alcance del público general.
El Atlas está dividido en tres secciones principales: (1) Módulos temáticos, (2) Cartografía Interactiva, y (3) Cartas de Sensibilidad.
Los Módulos Temáticos cubren de manera descriptiva los temas más importantes vinculados con la vulnerabilidad de la costa y el mar. Se cubren la temperatura del mar, salinidad, nutrientes, oxígeno disuelto, corrientes, olas y mareas (Oceanografía). Geomorfología costera y sedimentos de plataforma (Geología). Inventarios y análisis de la distribución de las plantas y animales más importantes o carismáticos de la zona costera y mar epicontinental, con descripciones, ilustraciones, mapas distributivos, una apreciación de la importancia y estado de conservación de los recursos. La explotación de los recursos pesqueros más importantes (moluscos gasterópodos, pelecípodos y cefalópodos y peces), con identificación de las especies blanco y análisis de los patrones geográficos de las extracciones y sus tendencias en los últimos años. La toxicidad y contaminación, con información acerca de los florecimientos de algas nocivas, la contaminación costera marina, la problemática ligada a la exploración y explotación petrolera, y de las especies marinas introducidas deliberada- o accidentalmente por el hombre en nuestras costas (unas 35 detectadas hasta la actualidad). Bajo el título “Regionalización y aspectos socioeconómicos” se agrupa un ensayo de zonificación del Mar Argentino tendiente a facilitar la conservación de su biodiversidad, una análisis regional de la franja costera en función de sus impactos sobre la flora y fauna marinas, y uno sobre aspectos socieconómicos de las poblaciones costeras. Finalmente, los dos últimos separados de la sección Módulos temáticos ofrecen un sumario de los faros balizas y demás señales para la navegación costera, y una recopilación de las normas legales vinculadas con el uso y protección de la costa y el mar. Para facilitar el uso y de esta información los Módulos temáticos están desarrollados a modo de textos independientes en sendos archivos con formato PDF (cerca de 1400 en total).
La segunda sección, Cartografía interactiva, está representada por cartas que ilustran la distribución de las variables de interés para la vulnerabilidad de los ambientes costeros y marinos cubiertos por el trabajo. Este componente está elaborado sobre la base de un sistema de información geográfica (GIS), de manera tal que cada variable está representada por una capa en la carta, ofreciéndose la posibilidad de combinar diferentes variables o capas en la misma imagen. Existen dos versiones paralelas de esta Cartografía interactiva: una disponible en forma remota, a través de una conexión de internet, y otra (básicamente idéntica a la primera) que incluye el programa y todos los archivos de datos necesarios en el DVD mismo.
La última sección, Cartas de sensibilidad, está integrada por un conjunto de 46 cartas correspondientes a sendos sectores de la costa de aproximadamente 100 en sentido N-S cada uno, desde la Ciudad de Buenos Aires (aproximadamente 34°S) hasta Ushuaia, en Tierra del Fuego (55°S). Estas cartas ilustran gráficamente los atributos del mar y la costa más salientes con énfasis en aspectos vinculados con la vulnerabilidad de ésta a las a las perturbaciones de origen antrópico y la degradación cualitativa en general, y a la contaminación debida a derrames de hidrocarburos en particular. Se representa el tipo de costa, las fuentes de contaminación conocidas, las construcciones y señalizaciones más importantes (puertos, faros), las áreas de concentración de aves y mamíferos marinos, las reservas y áreas protegidas, las áreas con explotación de recursos pesqueros costeros, las diversidad en algunos grupos biológicos característicos, etc. Cada carta está acompañada por un texto profusamente ilustrado con fotografías del área que comenta los aspectos salientes del sector (tipo de costa, rasgos biológicos salientes, factores de riesgo ecológico).
Lamentablemente, en nuestro país el grado de conocimiento de la naturaleza dista mucho de aquél que exhiben muchos países europeos, EEUU y Canadá, y no permite aún la ejecución de cartas de sensibilidad ambiental con la resolución espacial y estacional adecuada. Para la flora y fauna costera y de mar abierto marina de la argentina son notorias las diferencias en la cobertura de los diferentes grupos de animales y plantas, con un fuerte sesgo positivo hacia los vertebrados, y sobre todo las aves y mamíferos marinos. Tal es así que para estos dos grupos conocemos bien la diversidad, la distribución (al menos en las costas), una buena parte de la biología y, en algunos casos, hasta tenemos buenas estimaciones de la cantidad de individuos. Al mismo tiempo, para la gran mayoría de los invertebrados la información es muy escasa y totalmente fragmentaria. Solamente hay datos relativamente completos para algunas pocas especies que por su abundancia, tamaño y/o valor comercial despiertan particular interés, mientras que el resto es conocido muy superficialmente. Por ejemplo, más de la mitad del centenar de especies de crustáceos decápodos que se han encontrado hasta ahora en el Mar Argentino solamente se han registrado en menos de tres ocasiones. Obviamente, esta exigüidad de información no permite inferir nada acerca de su biología. Para cada uno de los temas que toca, el Atlas de Sensibilidad resume la información disponible y, en ese sentido, constituye no solamente una útil base de consulta, sino también una puesta al día de los vacíos de información más importantes. Los profesionales que colaboraron con este proyecto son investigadores altamente especializados en sus respectivos temas y con muchos años de experiencia; en consecuencia, el resultado de esta compilación no es una mera repetición, sino un análisis crítico y selectivo.
El Atlas de Sensibilidad Ambiental de la Costa y el Mar Argentino puede consultarse directamente a través de su página Web.
Tambien
puede solictarse el DVD por correo electrónico al Dr. Demetrio Boltovskoy 
Museo Argentino de Ciencias Naturales "Bernardino Rivadavia".
Av. Angel Gallardo 490, Ciudad de Buenos Aires.
Teléfono/Fax: (54 11) 4982 4494 / 0306
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