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Un caracol agradece la contaminación marina
La contaminación marina en Quequén, provincia
de Buenos Aires, produjo un efecto positivo sobre las poblaciones
de un caracol que vive adherido a las rocas de la zona intermareal.
El mayor desarrollo de algunas algas y la exclusión
de la competencia en las inmediaciones de la desembocadura
del colector de la red cloacal de Necochea y Quequén,
sería el causante de los tamaños especialmente
grandes que se observan en este molusco. A esta conclusión
llegaron el licenciado Alejandro Tablado y el doctor Juan
López Gappa, biólogos del Museo Argentino de
Ciencias Naturales "Bernardino Rivadavia", después
de haber realizado una serie de experiencias que incluían
transplantes de especímenes, provenientes de zonas
no contaminadas, a las proximidades del caño cloacal
y viceversa.
"La zona intermareal es particularmente adecuada para
realizar estudios de ecología marina debido a su accesibilidad
directa durante la bajamar", comentan Tablado y López
Gappa. Uno de los habitantes de esta franja cuando el sustrato
es duro (roca o tosca) es la lapa pulmonada Siphonaria lessoni,
que vive desde la costa uruguaya hasta la región magallánica
y llega hasta Perú por el Océano Pacífico.
Las lapas pulmonadas, falsas lapas o sombreritos, son un
grupo de moluscos gastrópodos que poseen una valva
cónica y se alimentan de las algas que raspan de la
superficie de las rocas. La dieta de estos moluscos está
formada principalmente por algas azul verdosas y diatomeas,
unas algas microscópicas que poseen dos valvas de sílice
superpuestas.
La metodología empleada por Tablado y López
Gappa consistió en transplantar lapas provenientes
de zonas no contaminadas, que previamente habían sido
medidas y marcadas con pintura epóxica, a las proximidades
del caño cloacal. Otras lapas no contaminadas, que
formaban el grupo de control, fueron manipuladas en forma
similar pero se volvieron a depositar en las rocas de origen,
una zona monopolizada por el mejillín Brachidontes
rodriguezi, un pequeño molusco bivalvo muy común
en la costa bonaerense. Además, se realizó el
transplante recíproco: lapas de la zona contaminada
se trasladaron a zonas limpias, con el correspondiente grupo
control.
Las aguas contaminadas con efluentes cloacales, que están
cargados de bacterias y partículas orgánicas
en suspensión, con escaso contenido y a la vez alta
demanda de oxígeno. Esta situación no es tolerada
por el mejillín, que está ausente en las inmediaciones
del caño de descarga. Por el contrario, las algas azul
verdosas, algunas algas verdes y la lapa pulmonada son más
frecuentes en el área de mayor contaminación.
Tablado y López Gappa explican que la red colectora,
por la cual circulan los efluentes producidos en Necochea
y Quequén, vuelcan los líquidos cloacales sobre
plataformas de tosca que quedan expuestas en cada bajamar.
"No existe ninguna planta de tratamiento sino simplemente
una estación de bombeo ubicada dentro del casco urbano.
Los organismos afectados son los integrantes de la comunidad
que se fija sobre la tosca y que está dominada por
el mejillín", agregan los investigadores.
En menos de un año, las lapas llevadas a la zona cercana
a la descarga cloacal tenían un tamaño que duplicaba
a las que, como control, se habían dejado en la zona
no contaminada. Por el contrario, las lapas que habían
sufrido el trasplante inverso no sólo crecieron menos
que sus compañeras en la zona contaminada, sino que
muchas murieron. Evidentemente la zona contaminada con los
efluentes cloacales le ofrece a la lapa una disponibilidad
de alimento superior que le permite un crecimiento mayor.
Además, la ausencia del mejillín deja libre
la superficie de la roca para el desarrollo de las algas y
el "pastoreo" de la lapa.
Por otra parte estos experimentos dejaron en evidencia que
en condiciones naturales la lapa presenta densas poblaciones
de individuos pequeños, que crecen lentamente, como
consecuencia de una tremenda competencia por el alimento.
Los estudios que realizaron Tablado y López Gappa
se efectuaron en la Estación Hidrobiológica
de Puerto Quequén y gracias a subsidios aportados por
el CONICET. Los investigadores aclaran que las alteraciones
detectadas en las comunidades costeras se podrían revertir
realizando un tratamiento a los efluentes cloacales con el
objeto de disminuir su contenido de materia orgánica
y descargando los efluentes a través de una cañería
submarina que desemboque lejos de la costa y de la superficie
del océano. Claro, que en parte, esto no es más
que trasladar el problema a un lugar fuera del alcance de
nuestra vista.
Ricardo Pasquali
Tablado, A., J.J. López Gappa y N.H.
Magaldi. 1994. Growth of the pulmonate limpet Siphonaria lessoni
(Blainville) in a rocky intertidal area affected by sewage
pollution. Journal of Experimental Marine Biology and Ecology
175: 211-226.
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