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Confundiendo al enemigo

Las indefensas crías del pijuí común de cola parda, un pájaro de amplia distribución en América del Sur, imitan el sonido de la víbora de cascabel para protegerse.

Un biólogo del Museo Argentino de Ciencias Naturales "Bernardino Rivadavia" descubrió que las crías del pijuí común de cola parda (Synallaxis albescens), un pájaro pequeño emparentado con el hornero, se protegen de sus depredadores imitando el sonido característico de la víbora de cascabel (Crotalus durissus terrificus). Esta rara estrategia adaptativa permite explicar la supervivencia de esta especie a pesar de lo fácilmente accesible que son sus nidos para sus depredadores, como las comadrejas, hurones, zorrinos y zorros.

Pijuí

Roberto Juan Straneck, del Laboratorio de Sonidos Naturales del MACN, explica que el pijuí común de cola parda posee una distribución geográfica sumamente amplia, ya que habita desde Colombia hasta la Argentina. A pesar de lo poco llamativo de su coloración y a la costumbre de permanecer oculto en el estrato arbustivo bajo y denso, su presencia se hace notoria por sus vocalizaciones, que emite mayormente en época reproductiva. La más notoria de éstas es su voz de patrulla territorial, un áspero bisilábico "byyy .. juí......... byyy., juí .. (Bajar en formato MP3 52,9KB)." que repite insistentemente durante gran parte de las horas diurnas.

Straneck comenta que, entre otras vocalizaciones, los juveniles del pijuí común de cola parda desarrollaron un sonido como el "cascabeleo (Bajar en formato MP3 62,4KB)" que hace la víbora de cascabel. Este hecho lo observó por primera vez en forma accidental en La Chañarienta, Ayacucho, San Luis. "Me encontraba grabando vocalizaciones de aves -relata- en un pequeño monte xerófilo. Al desplazarme por un monte arbustivo abierto, rocé con mi pierna un pequeño arbolito de algarrobo negro de no más de 1,5 metros de altura, sobre el cual se encontraba un nido de un ave pequeña, construido a muy baja altura del suelo. Inmediatamente se produjo el sonido de una víbora de cascabel. Cuando me repuse del susto inicial, giré lentamente con mi torso sin mover las piernas, tratando de encontrar a la 'víbora', pero sólo vi el nido. Supuse que el ofidio se encontraba dentro. Traté de ver en él pero no llegaba suficiente luz como para distinguir algo. Mientras decidía que hacer para investigar ese nido, veo que llega un adulto de pijuí de cola parda con comida en el pico. Se movía inquieto entre las ramas de un arbusto cerca de mí, emitiendo una vocalización monosilábica; me alejé unos metros para ver qué hacía y con gran sorpresa veo que se posa en el arbolito del nido, inmediatamente vuelvo a oír el 'cascabeleo (Bajar en formato MP3 57,2KB)', ahora mucho más intenso, y el adulto desaparece en el nido con la comida en el pico, para reaparecer a los pocos segundos y volar en busca de más comida. Luego regresé al nido con un espejo para iluminar dentro de él, cuando toqué una ramita del arbusto se volvió a oír el sonido de la víbora de cascabel. Al iluminar el interior pude ver dos juveniles semiemplumados aplastados contra el fondo de la cámara de incubación".

El investigador explica que la víbora de cascabel pertenece a uno de los grupos de ofidios más peligrosos del continente americano. Debido a la alta toxicidad de su veneno, su mordedura es letal para la mayoría de los animales pequeños y medianos. Su sola visualización y/o escucha de su "cascabeleo" es una señal clara de advertencia de inminente peligro. Esta señal disuasiva es producida por una serie de crótalos que se desarrollan en el extremo caudal y que al ser agitados por la víbora producen un sonido "siseante" característico de amplio espectro de frecuencia. Esta víbora sólo hace uso de este sonido cuando se siente amenazada y está a punto de atacar.

"La mayoría de los vertebrados terrestres, especialmente mamíferos pequeños y medianos, conocen muy bien esta señal acústica -dice Straneck- y evitan introducirse en cuevas, huecos de árboles y otros lugares oscuros o faltos de luz desde los que puede salir este cascabeleo. En consecuencia, toda especie que desarrolle un sonido similar a éste, puede contar con una buena protección contra predadores naturales".

Una especie que desarrolló una vocalización similar y que es bien conocida en este sentido, es la lechucita de las vizcacheras, cuyos hábitos de nidificación son cavícolas. Esta lechuza, a lo largo de su distribución en el continente americano, usurpa cuevas en el suelo hechas por otras especies, mayormente mamíferos medianos y pequeños como armadillos, zorros, zorrinos, vizcachas, maras, entre otros; o bien ellas mismas cavan estas cuevas. Siendo una especie sumamente vulnerable, una forma de protección muy eficaz es una vocalización que hacen los juveniles; ésta es muy similar al cascabeleo de la víbora de cascabel. Parece ser que el desarrollo de este sonido no es excluyente de los juveniles de la lechucita de las vizcacheras. Los juveniles de dos pequeños búhos de América del Norte: el autillo americano oriental y el tecolotito cabezón, también producen un sonido similar.

Straneck observó en total cinco nidos con juveniles: dos en La Chañarienta, Ayacucho, San Luis; uno en el Parque Nacional Lihué Calel, La Pampa, y dos en el Parque Provincial Chancaní, Pocho, Córdoba, y grabó sus sonidos. También registró los sonidos mecánicos de advertencia de cuatro ejemplares de víbora de cascabel en cautiverio. Los ejemplares procedían de Pampa de Achala, Pocho, Córdoba.

"Los gráficos de los espectrogramas de audio de la víbora de cascabel y de los ejemplares juveniles de pijuí común de cola parda -dice Straneck- muestran una gran similitud, tanto en la estructura corno en el espectro de frecuencias. Se puede apreciar que la cantidad de elementos por segundo, su duración, frecuencia y ritmo de emisión son sumamente parecidos".

El desarrollo en este pájaro de una vocalización que imita con tanta fidelidad el sonido de advertencia de la víbora de cascabel es una excelente adaptación para proteger a las crías de los depredadores. Debido a que tanto el pijuí común de cola parda como la víbora de cascabel tienen casi la misma distribución geográfica, se asegura que todas las especies que podrían ser potenciales predadores del ave conocen muy bien a la víbora de cascabel y su sonido de advertencia y en consecuencia la vocalización que imita el cascabeleo puede servir como un eficaz preventivo acústico".

Ricardo Pasquali

Referencias bibliográficas:
Straneck, R.J. 1999. Una vocalización del Pijuí Común de Cola Parda, Synallaxsis albescens (Aves, Furnariidae), es similar al sonido mecánico de advertencia de la Víbora de Cascabel, Crotalus durissus terrificus (Serpentes, Crotalidae). Revista del Museo Argentino de Ciencias Naturales, nueva serie, 1 (1): 115-119.


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