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¿Cómo llegar?
Colectivos
Cualquiera de las siguientes líneas te acercan a
menos de 5 cuadras (500 m) del Museo:
15 (Zona Norte por Panamericana), 19, 24, 36, 42, 55 (Belgrano,
Plaza Italia, Flores), 57, 65 (Belgrano, Chacarita, Constitución),
71 (Vicente López, Villa Urquiza), 76, 90, 92 (Retiro,
Recoleta), 99 (Centro), 105 (Plaza de Mayo, Congreso, Devoto),
106, 109, 110, 112, 124, 127, 135, 141 (Plaza Italia), 146.
Subterráneo
La estación Angel Gallardo de la línea B (que
une el Centro con Chacarita siguiendo la traza de la Av. Corrientes)
se encuentra en el cruce de las avenidas Corrientes y Angel
Gallardo, a 500 m del Museo.
EL PARQUE CENTENARIO
A principios de este siglo este terreno era un potrero con
yuyales y hornos de barro que formaba parte de la quinta de
Parmenio Piñero, ubicada en el centro geográfico
de la ciudad. Pasaban por allí los caminos Gauna y
Moreno, que eran muy transitados. En 1908 el Concejo Deliberante
autorizó la compra de las tierras a los herederos de
Piñero y al año siguiente se comenzó
la formación de un parque sobre 10 hectáreas.
Este paseo tenía como objeto celebrar al centenario
de la Revolución de Mayo, de allí su nombre
Parque Centenario.
El diseño fue realizado por el paisajista francés
Charles Thays, en ese momento Director de Paseos de la ciudad
de Buenos Aires.
En sus obras plasmó las premisas de la estética,
la higiene y la recreación para todas las clases sociales
en el uso de espacios públicos urbanos. Se propuso
construir un parque moderno, punto de reunión de avenidas
importantes y que facilitara la descentralización del
tránsito. El resultado fue un diseño radial
con núcleo central con juegos infantiles, luego un
anillo de jardinerías al que seguía la última
zona dedicada a casa baratas para obreros dispuestas en manzanas
trapezoidales interconectadas por pequeñas plazoletas.
Toda la composición estaba cerrada por una avenida
de circunvalación.
A través del tiempo el paseo fue cambiando su fisonomía
original, dentro del Parque Centenario se fueron adjudicando
distintos predios donde se situaron nuestro Museo, el Instituto
Municipal de Oncología, el Instituto Pasteur y el observatorio
astronómico de la Asociación Amigos de la Astronomía.
En 1951 se le incorporó el anfiteatro denominado entonces
Eva Perón y destinado a la Banda Municipal, pero desapareció
en 1955 destruido por un incendio. Posee además importantes
esculturas como la de Burmeister (sabio de origen alemán
que fuera Director del MACN) de R. Aignier, la Victoria Alada
de E. Rubino y la de Madame Curie de S. Parodi, entre otras.
La remodelación más importante se produjo en
1980 cuando se construyeron un lago artificial, patios de
juegos, fuentes y nuevos senderos.
Hoy aún podemos reconocer vestigios del proyecto primitivo
en los trazos circulares y en la rica vegetación, compuesta
en su mayoría por árboles de la flora sudamericana,
aclimatada por Thays a la ciudad de Buenos Aires como las
tipas, araucarias, jacarandáes y palo borracho. Sobresale
la avenida de plátanos, planta exótica pero
muy utilizada para el arbolado urbano.
Dra. Sonia Berjman
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